
Después de pasados 15 días, y de escuchar y leer muchísimas cosas sobre las últimas Fiestas del Renacimiento, me dispongo a hacer mi valoración. No se si esto llegará a leerse por alguno de los encargados, organizadores, responsables, etc. Si fuese así, me gustaría que se tomase como mi opinión personal, la opinión de un simple ciudadano y la opinión de una persona que está todos los días en contacto con la gente que viene a disfrutar de nuestra ciudad.
Mi valoración general es rotundamente negativa. Pensándolo, poco puedo sacar positivo de estas últimas fiestas. Yo soy de los que opino que si una cosa está saliendo bien, ¿para qué cambiarla?. Lo primero de todo, la ubicación. Un error garrafal. Un turista me llegó a decir que, si las fiestas eran del Renacimiento, ¿por qué no se ubicaban en un entorno renacentista? No me ha gustado nada que todos los puestos estuviesen en hilera, uno detrás de otro, llegándose a hacer tapón en algunos lugares. No me ha gustado que grandes plazas, se quedasen olvidadas o con una ridícula decoración que daban ganas de reír... Los vecinos de 1º de Mayo, sí que quieren las Fiestas del Renacimiento; pero en cambio, no quieren Cruces, Feria de la Tapa... y eso sí se sigue celebrando allí. Por otra parte, me ha gustado mucho como quedó la Calle Baja del Salvador, con bastante encanto...
Otra de las cosas que tampoco me ha gustado es el recorte de actos que han habido en las jornadas previas a las Fiestas. He echado de menos más conferencias, exposiciones, mesas redondas, más visitas temáticas.
La Jura de los Fueros, salvando la traca, no me gustó tampoco, y eso que yo participé en primera persona. El año pasado se le dio cabida a algunos grupos locales como la Coral Ubetense, en la realización de la Jura. Es más, si por mi fuera lo convertiría en uno de los actos más importantes de las Fiestas.
En fin, no me enrollo más... Vuelvo a lo de antes, "si algo está saliendo bien, ¿por qué cambiarlo?"
Espero que con mis comentarios no haya herido a nadie, como decía, es sólo la humilde opinión de un ciudadano de a pié.
Un abrazo


